Teoría del Apego

Teoría del Apego
Foto: Wayne Evans

Por Santiago Cabano

En la década del 50, la Organización Mundial de la Salud le encomendó a John Bowlby asesoramiento e investigación sobre la salud mental de los niños sin hogar. A principios de 1951, el autor le presenta a la organización “Maternal Care and Mental Health” (Cuidado Maternal y Salud Mental), que constó de dos partes. La primera analizó datos relativos a los efectos negativos del desarrollo en ambientes que carecen de la presencia de un cuidador estable, empático y capaz de responder a las necesidades del pequeño de forma sensible y rápida. Esos niños presentaban efectos negativos en el desarrollo de su personalidad.

La segunda parte relató las formas para prevenir esos efectos (Bowlby, 1969). La monografía establece que es esencial para la salud mental de un bebé o niño pequeño, que goce de una relación íntima, cercana, cálida y continuada con la madre (o sustituto materno permanente), y que ambos logren satisfacción y disfrute. (Bowlby, 1969). Conforme sus investigaciones avanzaron, conjuntamente con los trabajos de sus seguidores; concluye lo siguiente:

… qué la pérdida de la figura materna, por sí misma o unida a otras variables aún no identificadas claramente, puede producir reacciones y procesos que son del mayor interés para la psicopatología. Más aún, concluimos que esas reacciones y procesos son los mismos que presentan individuos de más edad que están todavía perturbados por separaciones sufridas en una etapa temprana de sus vidas. (Bowlby, 1969, p. 22)

En los tiempos que transcurrieron, los datos y análisis presentados por el autor, no se adaptaron a ninguna de las teorías aceptadas en ese entonces, como, por ejemplo, la teoría psicoanalítica. Por tal motivo, Bowlby construyó su propia teoría, e impulsado por los trabajos que se realizaban en el campo de la etología (ciencia que estudia el comportamiento animal comparado), conoce los trabajos de Lorenz sobre la “Impronta” de patitos y ansarinos. Se entiende a la impronta filial como; “una forma de aprendizaje que los animales precociales  ya tienen en sus primeros días, la de aproximarse y seguir al primer objeto relativamente grande que ven en movimiento” (Barg, 2011, p.71). Bowlby estudia en detalle la impronta para comprender en profundidad como algunas especies de animales (aves y mamíferos), podían desarrollar un fuerte vínculo con una figura maternal, sin el alimento como intermediario. Aquí encuentra un modelo explicativo alternativo a los tradicionales, para encuadrar sus estudios sobre el vínculo afectivo entre madre y bebé humano (Bowlby, 1988). Apoyándose en los estudios etológicos es que Bowlby (citado por Pinedo & Santelices, 2006) denomina a su teoría como: “Teoría del Apego”, a la cual describe y conceptualiza como: “la tendencia de los seres humanos (niños y adultos) a crear fuertes lazos afectivos o vínculos entre sí, en especial entre las madres o cuidadores y sus hijos.”  (Pinedo &Santelices, 2006, p. 202). El objetivo de esta tendencia innata de búsqueda de la proximidad a una figura protectora, a lo largo de las especies, es estar seguro y protegido de los depredadores para la supervivencia. La conducta de apego en el bebé humano se centra en una figura discriminada, en función a como lo hacen otras especies de animales

John Bowlby propone:

  1. Obtener los datos a través de la observación directa de la conducta de niños pequeños en situaciones de vida real.
  2. La separación o pérdida de la figura materna, pueden ser agentes patógenos responsables de conductas disruptivas en el infante y posible psicopatología, como reacciones de ansiedad y desasosiego, en bebés separados de su figura materna.
  3. A partir de las observaciones de bebés y niños separados de su figura de apego, describe la personalidad incipiente del bebé – niño y su desarrollo. A partir de ello puede extraer conclusiones sobre su posible futura conducta.

 

 

El Apego como sistema motivacional

Los sistemas conductuales, como los definió Bowlby, son un conjunto o repertorio de respuestas cuyo fin es satisfacer una necesidad específica o varias asociadas. Las conductas o respuestas van acompañadas con elementos emocionales propios del sistema. A su vez, cada uno de estos sistemas, se activa o desactiva en un momento determinado en respuesta a ciertos estímulos externos o internos, e inclusive algunos sistemas pueden activarse al unísono, como el sistema de apego y el sexual. No obstante otros son excluyentes, como el sistema exploratorio y el de apego (Marrone, 2001). El sistema de apego es activado ante situaciones tales como: temor, dolor, fatiga, cualquier cosa atemorizante, o en caso de que la madre sea o parezca inaccesible. Dicho sistema cesa cuando se dan otras condiciones determinadas, como el hecho de sentirse protegido bajo el abrazo prolongado de la figura de apego (Bowlby, 1988). La traducción del sistema de apego activado, son las conductas que emite el niño para atraer y mantener cerca a la figura de apego (conductas de apego).

Modelos operativos internos

Que el niño logre desarrollar expectativas sobre la accesibilidad o inaccesibilidad de los cuidadores de preferencia es consecuencia de la posibilidad innata de elaborar “teorías causales”.

El cerebro de los niños construye una especie de mapa causal inconsciente, una imagen precisa de cómo funciona el mundo. Alrededor del año de vida, el bebé ya logró descubrir que algunas personas lo tratan de una manera especial y que a ellas debe dirigirse en busca de su amor. Las investigaciones mostraron que los bebés muy pequeños prestan mucha atención a otras personas, a las contingencias que se establecen entre sus propias acciones y emociones y las de los otros, una suerte de estadística del amor. Por ejemplo, el bebé aprende que cuando él sonríe también lo hace la mamá, pero cuando llora, la mamá se pone triste y le consuela. En otro bebé, al sonreír la mamá le es indiferente y cuando llora, la mamá se enoja y grita. Al año, ambos bebés han aprendido esos patrones y con ello distintas formas de concebir el amor y formas de su cuidado (Gopnik, 2010). Pero más aún, no solo logra el bebé determinar un patrón conductual de como el otro le cuidará, sino que también de cómo le hacen sentir. Por ejemplo, si la mamá desatiende las necesidades emocionales del bebé, no solo aprenderá que la mamá no es sensible a sus demandas, sino que también sentirá que sus estados de ánimo no le son de interés para nadie, y probablemente a él mismo no le interesarán los estados emocionales o mentales de los otros(Gerhardt, 2008). Es entonces que los mapas causales del amor que presente el bebé dependerán de cómo se lo cuidó, del maternaje que experimentó. En otras palabras desarrollan “modelos de funcionamiento interno” de cómo otras personas se relacionan con toda su personalidad. La conducta del niño y la respuesta de la figura de apego, o sea, el vínculo, quedarán traspuestos a lo representacional intrapsíquico. Para Bowlby (1980), el modelo interno activo o modelo representacional (internal working model) es una representación mental de sí mismo y de las relaciones con los otros, con el cual se construirán las relaciones con las figuras de apego y se percibirán e interpretarán las acciones e intenciones de los demás, para dirigir su conducta, e incluyen componentes afectivos y cognitivos.

Todas las conductas que la madre ejecuta y cuya meta previsible es recuperar y mantener a su cría próxima o junta es definida como “cuidados maternos” o “maternaje” (Bowlby, 1985). A su vez se dice que existe una actitud materna responsiva cuando la mamá atiende con premura a las necesidades del bebé (Jové, 2007). Un maternaje responsivo hace que el bebé se relacione de forma segura con su cuidador; se le denomina apego seguro. El apego seguro favorece el desarrollo óptimo e integral del infante. Por el contrario, un maternaje con baja disponibilidad emocional, hace que el niño se apegue de forma no segura, determinando que el desarrollo psico – emocional del infante comience un camino sub-óptimo e inclusive es indicador de psicopatología en edad adulta.

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Bibliografía:

  • Barg, G. (2011, mayo). Bases neurológicas del apego. Revisión temática. Ciencias psicológicas. Revista oficial de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga,V (1), pp. 69-81
  • Bowlby, J. (2012). El apego: vol. 1 de la trilogía El apego y la pérdida. Buenos aires, Argentina: Paidós
  • Bowlby, J. (2010). La Separación: vol. 2 de la trilogía El apego y la pérdida. Barcelona, España: Paidós
  • Bowlby, J. (2010). Una base segura. Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Barcelona, España: Paidós.
  • Gerhardt, S. (2008). El amor maternal. La influencia del afecto en el desarrollo mental y emocional del bebé. Barcelona, España: Albesa
  • Gopnik, A. (2010). El filósofo entre pañales. Revelaciones sorprendentes sobre la mente de los niños y cómo se enfrentan a la vida. Madrid, España: Temas de hoy. S.A
  • Jové, R. (2007). Dormir sin lágrimas. Dejarle llorar no es la solución. Todo lo que hay que saber para resolver los problemas del sueño. Madrid, España: La Esfera de los Libros, S. L
  • Marrone, M. (2001). La teoría del apego. Un enfoque actual. Madrid, España: Editorial Psimática.
  • Pinedo, J.  &Santelices, M. (2006, diciembre). Apego Adulto: Los modelos operantes  internos y la teoría de la mente. Terapia psicológica. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=78524210

Santiago Cabano

Lic. en Psicología. Coordinador de International Attachment Network (IAN) -Uruguay

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