Inequidades de género en el Uruguay: cambio o muerte

Inequidades de género en el Uruguay: cambio o muerte
Ilustración: Laura Sandoval

Por Josefina Melgar

“Decirle a una mujer que está obsesionada con el feminismo es como decirle a alguien que se está ahogando que está obsesionado con nadar” (frase leída en las redes sociales), el feminismo es un lugar de lucha, es una construcción en respuesta reaccionaria a un sistema que nos mata, nos oprime, nos invisibiliza, el feminismo nos recuerda que somos personas con derechos, por más que el mundo se esfuerce en mostrarnos lo contrario.

Ver el defecto en el otro/a y no en mí, no es nada nuevo, esto de sacarse de encima una carga y una responsabilidad es algo que vivimos cotidianamente con nuestros conflictos psíquicos, pues lo mismo sucede con los conflictos sociales, que de hacerse cargo tienen poco y de tomar medidas reales para el cambio también.

Por supuesto que es positivo el “estamos mejor”, pero no hay que hacerse trampa al solitario y por ello pensar que ya está, que ya fue suficiente, que ¿para qué más? ¿Qué quieren ahora? ¿No les alcanzo con lo que se les dio? Y no, ¿por qué?: porque seguimos teniendo dificultades enormes debido a un sistema (des) organizativo, ¿cambiar la forma no es posible? ¿Dónde se está escondiendo nuestra capacidad de aprendizaje? Quizás el balance en la autocrítica social está dando tan negativo que es muy duro asumir responsabilidad y generar el cambio necesario.

Hemos escuchado más de una vez que vivimos en un patriarcado, sistema dentro del capitalismo, que rige nuestros vínculos basados en el género, si nacemos en esta cultura como mujeres o como varones (fuera de esto se niega la existencia de otras diversas realidades). Se ha dicho que el patriarcado organiza estos vínculos de manera tal que unos cuerpos llamados mujeres poseen unos derechos y obligaciones, mientras que otros cuerpos llamados varones tienen otros, para así funcionar de manera efectiva. De dónde salió todo esto, es tema profundo, de largas investigaciones, reflexiones, tiene que ver con tantos aspectos socio-culturales que es muy rico de tener en cuenta, pero, en resumidas cuentas, este sistema ha dejado históricamente a unos seres en una situación de desventaja social frente a los otros, y esto no es más que inequitativo, injusto y necesario de cambiar. Años de aguante y abuso de esta situación llevan a un desgaste absoluto, atropellos infinitos y dolores impronunciables, entonces, ¿por qué no cambiamos?

 

 

Si hablamos y leemos, y lloramos, y repudiamos que este año hayan muerto ya en Uruguay 8 mujeres a manos de sus parejas o familiares, en casa, en vínculos afectivos; las mataron, no murieron, no se muere de amor. Si nos horroriza y año a año crece la demanda de #Niunamenos, ¿por qué no hemos logrado un cambio sobre esto? Lo que vemos son grandes discusiones, argumentos a favor o en contra de nombrar de una forma u otra estas muertes, cuestionamientos de las circunstancias, insultos a quienes luchamos porque nadie más muera víctima de su género, víctima atrapada de este sistema, un sistema que no es útil, ¿o será que para alguien si lo es? Lo más micro es lo más difícil de modificar, es verdad, aquellos mensajes que nos moldean la psiquis y hacen que seamos y actuemos de determinada manera, asociada a este sistema patriarcal, es lo más difícil de soltar.

Las violencias de género implican violencias para todos los géneros, pero las mujeres somos quienes tenemos muchas probabilidades de sufrir violencias mayores por nacer y ser en esta cultura, la invitación al cambio ya está planteada, ¿que está faltando?

Cambio o muerte, o cambiamos o seguimos muriendo, seguimos padeciendo, nos siguen matando, entonces, quienes no estamos de acuerdo con esto debemos actuar. No denunciar una situación nos hace cómplice, se necesita compromiso, el de todas las personas, el de todas las personas que realmente sienten que este sistema ya fue, que somos más las que así pensamos, que aunque nos cueste vamos cambiando cosas cotidianas, nos duele cuestionarnos, pero cambiamos, queda hacerle saber y hacerles sentir a quienes se sienten en el derecho de violentar, que estas actitudes no son bienvenidas. Animarse es quedar expuesto, expuesta, pero es posible jugársela por amor, y las dudas y los miedos espantarlos en compañía.

Inspirada en las mujeres que conozco, aquellas que hoy luchan día a día, desde su lugar, ninguno es pequeño, ninguno es de menor importancia, las que hoy me ayudan a amar, esas con las que hoy codo a codo lucho. Inspirada en las mujeres que ayer se la jugaron, que no escatimaron, que su intensidad dejo huellas, las anónimas, las que invisibilidad los libros y que creen que no vemos su aporte ¡A ustedes gracias! Inspirada en las personas que aportan, que rompen barreras, que cruzan las líneas de su zona de confort, apertura y responsabilidad, fueguitos. No nos olvidemos que los derechos son una conquista #unión #fuerza #sororidad[1]

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Referencias:

  1. Termino feminista que refiere a la solidaridad entre mujeres en un contexto patriarcal, es decir, es un contexto donde el hecho de ser mujer comprende desigualdades y por ende violencias.

Josefina Melgar

Josefina Melgar

Licenciadaen Psicología, educadora y terapeuta sexual. Diplomática en género y políticas sociales. Ha trabajado en varios proyectos con adolescentesdentro de la educación y la formación para el mundo laboral.
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