Dime quién te gusta y te diré qué eres: la orientación del deseo erótico afectivo

Dime quién te gusta y te diré qué eres: la orientación del deseo erótico afectivo
Foto: Tomasz Piskorski.

Por Mayte García Zícari

La única relación sexual antinatural es aquella imposible de ser realizada
Alfred Kinsey.

Es de conocimiento púbico que la noticia que atrapó a tod@s l@s terrícolas en estas últimas semanas, y déjenme introducir la certeza sobre la relatividad del tiempo en esta afirmación, es la aprobación de la ley de matrimonio igualitario.

Quizás, lo más difícil en este punto, sería no apasionarme con la defensa de la igualdad de derechos y lo erróneo de la existencia  de movimientos que vayan en contra de este tipo de avances que, en mi opinión, son los que nos hacen evolucionar como sociedad.

Intentaré contener mis opiniones y sensaciones viscerales en cuanto a este tema y me dedicaré a desarrollar algunos conceptos de utilidad para la comprensión de algunos aspectos.

¿De qué hablamos cuando hablamos de deseo erótico-afectivo?

Definimos como deseo erótico-afectivo a la capacidad de sentirse atraído/a por uno de los dos sexos, o ambos; es un proceso complejo que se encuentra presente desde el nacimiento hasta la muerte, y se manifiesta en todos los actos de la vida.

Se encuentra condicionado por diferentes factores, donde convergen lo biológico, lo afectivo y lo social;  no es voluntario ni tampoco estático, esto quiere decir que un individuo puede sentirse atraído por diferentes sujetos en diferentes momentos de su vida;  proceso donde se  encuentran involucradas las emociones,  los sentimientos,  el cuerpo físico,  el psíquico, el simbólico y el real.

En este punto, no existirían mayores dificultades para aceptar la diversidad, tanto de personas como de diversidades dentro de una misma persona. Entonces ¿por qué está tan naturalizada la heterosexualidad?

Desde el comienzo de la humanidad, podemos encontrar  rituales de convivencia o de iniciación donde no existe separación ni división entre lo hetero/homo, sintéticamente podemos referirnos a que el deseo erótico-efectivo es “uno”, sin tomar en cuenta la “elección” de objeto. Inclusive, cabe destacar, que el mismo Freud planteaba la bisexualidad del individuo desde el momento de su nacimiento.

A pesar de las concepciones anteriores, lo “hetero” comienza a dominar culturas, pueblos y sociedades. La noción de una sexualidad heterocentrada es totalizadora, universal, dominante y por si existe alguna duda, hegemónica. Por otra parte, es de carácter opresor;  basta observar a nuestro alrededor para apreciar cuantas personas son infelices y silenciadas por esta concepción. Culturalmente, se plantea una imposición de la heterosexualidad mediante manifestaciones del lenguaje simbólico y real, que no permiten otro tipo de subjetividad y que se impone de forma implícita.

Como si tuviéramos poco peso sobre nuestros hombros, la sexualidad (heterosexuada de por sí) es plenamente coito céntrica, hace imposible rechazar el coito, por lo que cualquier otro tipo de relación sexual es vista como una desviación, una perversión, o simplemente anormal. Por otra parte, manifestaciones que se alejan de lo coital son vividas como fuera de la relación sexual, como antesala del verdadero acto sexual, que culturalmente está determinado por la unión de genitales, donde queda excluidos los besos, caricias, felatio, mimos y unión de otras partes erógenas de “La relación sexual” Esta condición coito céntrica también influye en la naturalización de la heterosexualidad: de por si tod@s somos hetero. Todo aquello que no se incluya dentro de esta categoría es vivido como anormal.

La heterosexualidad queda posicionada en un lugar privilegiado con respecto a otras formas de vivir la orientación del deseo erótico. Es una hegemonía muy silenciosa y sutil, por lo cual es también muy poderosa. Pensemos, sino, en los miles de avisos publicitarios que, sin decirlo directamente, fomentan y estimulan una sexualidad totalmente heterocentrada. Reconocidas marcas como las de desodorantes y antitranspirantes hacen de la heterosexualidad la única opción posible para la orientación del deseo.

Cada uno da lo que recibe…

Como consecuencia de esta visión, la cual depende y se alimenta de tod@snosotr@s, vivimos una concepción de sexualidad con determinadas características poco felices:

Nuestra sexualidad es:

  • Binaria: Se divide en dos polos; lo heterosexual por un lado y las otras manifestaciones por otro.
  • Excluyente: Lo heterosexual visto como lo normal, lo esperable, lo socialmente aceptado; deja por fuera una amplia gama de posibilidades de diversas vivencias del deseo erótico-afectivo.
  • Normativizada: La sexualidad, planteada como tal, posee carácter de norma. Son un conjunto de reglas que debemos cumplir para permanecer adaptados a la sociedad, segregando otro tipo de disfrute posible.
  • Propone indicadores de desempeño y metas a alcanzar (pensemos en las publicidades nuevamente)
  • Ligada a la reproducción
  • Culminación de la sexualidad: estado fijo en cuanto a elección de objeto, “elijo algo” y eso se mantiene (o debe mantenerse) para el resto de mi vida.
  • Madurez sexual: elección hetero u homosexual, lo cual puede verse muy claramente en la adolescencia, donde se vive una etapa de confusión del deseo erótico. En este período está permitido experimentar porque es “normal”; más tarde, y con otro grado de madurez, se debe decidir.
  • Renuncia a otras alternativas
  • Represiva y estigmatizante: sirve al poder institucionalizado y tiende al sometimiento; proyecta la cultura dominante y las relaciones de poder, un poder disciplinario y de normalización. Se estructura al sujeto en “dominantes” y “dominados”, posicionando a la sexualidad como algo a controlar

El sistema de valores y creencias dominantes adopta una postura discriminatoria y excluyente, calificando con conceptos peyorativos cualquier opción ajena a la heterosexualidad, refiriéndose a ellas como peligrosas, destructivas, malas, insanas, como posible motivo de enfermedad, etc. A partir de dicha situación, devienen individuos inseguros y temerosos, incapaces de vivir la sexualidad desde el goce y el placer.

Al mal tiempo…

Aunque el panorama sea un poco desalentador, existen muchos profesionales, entre los cuales me incluyo, que nos encontramos observando, evaluando, sintiendo y actuando para fomentar el desarrollo de una concepción de la sexualidad diferente. Es un camino largo y a veces se torna agotador, sin embargo, fomentar el desarrollo integral de nuestra sexualidad contribuye con el bienestar y la satisfacción, tanto individual como colectiva; implica madurez en reconocer y aceptar la orientación del deseo propio, así como el de los demás (aceptar el yo sexual, sus deseos, fantasías, temores y fuentes de conflicto) que conforman la historia deseante y afectiva; apunta a generar una perspectiva abierta y flexible, a que ocurran cambios y a la diversidad de objetos amorosos-eróticos a lo largo de la vida, haciendo énfasis en la sexualidad como materia en producción permanente, fluida y que  sufre modificaciones en el transcurso de la vida. A su vez, subyace un camino de aceptar y validar las diferentes expresiones de la sexualidad desvalorizada y/o silenciada (auto-erotismo, fetichismo, celibato, etc.).

Recorrer este camino nos hace comprometernos, desde todo nuestro ser, a aprender a integrar la diversidad y equidad, eliminado categorías y etiquetas de orientación sexual.

Es un camino de promover que somos diferentes, aceptando la diversidad dentro de nosotros mismos, a tal punto que existen tantas sexualidades, e historias sexuales, como personas en el mundo.

_______________

Referencias:

  • Foucault, M. (2000). Los Anormales. Ed. Fondo de Cultura Económica. México
  • Freud. S. (1979). “Tres ensayos para una teoría sexual” Obras Completas. Tomo VII. Ed. Amorrortu. Buenos Aires.
  • Sarda, A. (1998) “Bisexualidad,¿Un Disfraz de la homofobia internalizada?” Trabajo presentado en el I Encuentro Argentino de  Psicoterapeutas Gays, Lesbianas y Bisexuales,organizado por el Grupo Nexo y realizado en Buenos Aires, en septiembre de 1998.

Mayte García Zícari

Mayte García Zícari

Licenciada en Psicología, egresada de la Universidad de la República, especializada en Educación y Terapia Sexual; vinculada a proyectos educativos de educación formal y no formal de adolescentes y adultos, a través Organizaciones no Gubernamentales y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Expositora en Jornadas de Educación y Sexualidad. Autora de diversas publicaciones en diferentes medios.
Mayte García Zícari

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17 Comments - Escribir un Comentario

    1. Andrea Coppola Zicari · Edit

      Felicitaciones prima!!!! muy buena la articulación entre la teoría y la realidad!! deja pensando y abre varias interrogantes en el amplio universo de la sexualidad humana. beso grande y gracias por compartir

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  1. Excelente artículo! Muy clarificador. Por otra parte abordás un tema por demás aún escabroso, y lo haces con mucho respeto y profesionalidad.
    Felicitaciones y vamos por más licenciada!

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    1. Mayte García Zícari

      Hola Ignacio, gracias por comentar el artículo! Muy bueno el cuestionamiento.
      La idea del mismo es plantear algunas cuestiones culturales que nos condicionan en nuestra elección y poder pensarlas para dejar de asumirlas como naturales e implícitas.
      Nadie externo puede decirnos lo que nos gusta o lo que nos atrae y tampoco existen reglas ni manuales.
      Solo formas de ver, pensar, sentir y estar en la vida diaria, todas válidas si hacen feliz a la persona, sin importar los argumentos que intenten decir lo contrario.
      Saludos!
      Mayte

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      1. Felicitaciones por una muy buena exposicion, pero estoy de acuerdo con Ignacio, se plantean los echos de la sociedad actual en cuanto a la sexualidad, pero no desenmascara ninguna incógnita

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  2. Muy bueno el articulo. Es por de mas alentador que exista gente
    que se permita pensar mas allá de lo que esta bien o de lo que esta mal. Permite mirar lo que en la actualidad pasa y abre la puerta a mirar otras instancias de nuestra vida cotidiana en las cuales nuestras elecciones no están siendo tan nuestras. Espero que la legislación no se quede solamente ahí, sino que seria muy positivo que se arrastre a la educación formal, desde lo programático e institucional, para de una vez por todas dejar de naturalizar concepciones antiguas y poco aptas para la convivencia, y darle paso a una nueva forma de pensar la libertad individual.

    salud mayte

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  3. Jorge Gutiérrez Ayala. · Edit

    “Madurez sexual: elección hetero u homosexual, lo cual puede verse muy claramente en la adolescencia, donde se vive una etapa de confusión del deseo erótico. En este período está permitido experimentar porque es “normal”; más tarde, y con otro grado de madurez, se debe decidir.”
    ¿Elección? ¿decisión? ¿o compulsión? Se me hace muy difícil ver la orientación sexual como una opción racional—

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